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I Jornada sobre TDAH: ¡un Éxito!

compoLa I Jornada sobre TDAH en Fuenlabrada concluyó a última hora de la tarde del sábado 25 de Febrero de 2012 con un éxito arrollador. Con casi 200 personas inscritas al evento, éste se desarrolló en un ambiente extraordinario.

Tanto las intervenciones de los ponentes como sus moderadores fueron instructivas, amenas y claras. La organización consiguió con su trabajo, esfuerzo, dedicación e ilusión que este acontecimiento superara todas las expectativas.

En palabras de Carmela Arroyo ha sido una jornada "que nos ha removido, pero nos ha dado fuerza para seguir luchando".

Próximamente iremos publicando toda la información relativa a la Jornada. De momento reproducimos a continuación el mensaje que Soledad Sánchez, Vicepresidenta de Afantdah colocó en el grupo afantdah.org de Facebook, así como el emotivo discurso de clausura (pdf):

"Hoy me siento Dora ¡lo hicimos!. Sacamos de la mochila, muy temprano a Lucía, a Alba a Cristian a David y a Carlos que nos ayudaron y lo hicieron fenomenal. Gracias Chicos.
Sacamos de la mochila a Marc y a Raquel que nos ayudaron a prepararlo todo, a montarlo y aguantaron durante 10 horas a cuatro histéricas sin un mal gesto, siempre con una sonrisa. Gracias
Sacamos de la mochila a Miguel que hoy tiene una contractura en el cuello porque le hicimos estar cargando con una cámara toda la Jornada. Gracias.
Gracias a Mª Carmen Correas, María y Mª Carmen ¡lo hicimos!, hemos pasado por los nervios, los malos gestos y las malas contestaciones en los momentos de tensión, por eso hoy os pido perdón si en algún momento no estuve acertada. Pero saber que os quiero mucho y que os necesito.
Y gracias a todos los que asististeis a esta jornada, que os gustara, que os haya ayudado para ir poniendo los granitos necesarios a esta gran montaña que nos ha tocado construir, pero seguro que el trabajo en equipo nos ayuda a llegar antes a la cima.
Hoy me siento orgullosa de haberos conocido a todos. Gracias!"


Documentación del Evento para su descarga
 
Discurso de Clausura  Ponencia Jesús Bernal
Conferencia de Fenández-Mayoralas Ponencia de Jose Ramón Gamo 



Discurso de Clausura:

Buenas tardes a todos,

Lo primero es agradecer a los Patrocinadores, al colegio Altamira por su Rastrillo Solidario, a los Ponentes, a los Moderadores y a todos vosotros por acudir y hacer posible la celebración de esta I Jornada de TDAH en Fuenlabrada.

¿Y ahora yo, después de todos estos profesionales, qué os puedo decir?

Yo no soy neurólogo, no soy psiquiatra, no soy psicólogo, no soy maestro…Yo solo soy madre.

Como madre, agradezco a todos los profesionales que han sabido ponerle nombre a todas estas cosas raras que hacía y hace mi hijo.DSCN0250

Ahora se que “estar en Babia” o “en las musarañas” no es un dicho, existe. Mi hijo tiene un máster en desconexión con el entorno.

También he aprendido que si vamos al cine, lo normal en hora y media es acudir unas tres o cuatro veces al baño y así evito los dichosos saltitos en la butaca. Eso sí, (no aconsejo que vaya solo, más que nada por el hecho de tener que entrar en las otras 5 salas buscándolo porque “se ha liado y ha entrado en otra sala pero como esa peli también le gusta se ha quedado a verla. Ah es que se le ha olvidado que tenía que avisarme…”)

Luego el niño tiene mala leche, que la tercera vez que tengo que acompañarlo al baño es justo cuando George Clooney está empezando a desabrocharse la camisa…y ya sabéis lo que viene después.

George Clooney a menos de dos metros de mí en calzoncillos y yo en la puerta de un baño gritando “no te olvides de cerrar el grifo” “no salpiques”

¿Esto es duro o no es duro?

No se te ocurra dar una vuelta por el Centro Comercial y entrar a probarte esa camisa que has visto en el escaparate, la que llevas meses esperando que rebajen para poder comprártela, porque ¿Qué puede ocurrir?, tú en el probador, deja la cortina, ¡ Cuidado que tiras el perchero!…al final con las prisas y los nervios te has colocado la camisa al revés, has enseñado el sujetador a toda la tienda cuando su cuello había quedado enrollado con el cinturón de una gabardina…Conclusión a tomar por saco el niño, la camisa, la dependienta que te asesina con la mirada…y sales renegando, que no vuelves a una tienda hasta que no pongan jaulas para niños en la entrada.

Pues sí, pero esto es así. Un día un señor con bata blanca y muchos títulos colgados en su pared; aquel que ha dedicado muchos años y sigue estudiando eso tan complicado que es nuestra cabeza. Ese señor nos dijo: Tú hijo tiene un trastorno llamado Déficit de Atención con o sin Hiperactividad. Para ayudarle tenemos que medicarle.

Lo he dicho bien a-yu-dar-le, porque esto no es un catarro; tres días, tres pastillas y hasta el próximo. No, no, esto es una ayuda para que su cabecita consiga poder centrarse un poquito y sus movimientos puedan apaciguarse.

Ya está, dos pasitos más dados. Mi hijo está diagnosticado, está medicado…Eso sí permitidme que os dé un consejo: Prohibido leer el prospecto de las dichosas pastillitas, esa parte de efectos secundarios, NO EXISTE, TACHADLA, porque esas palabrejas raras que utilizan ¿Dónde las buscas? En la Wikipedia, esa página de Internet tan fiable que cada uno puede escribir lo que le parece.

Os digo que yo estuve tres noches sin dormir buscando en qué parte del cuerpo de mi hijo iba a aparecerle la tercera oreja o el tercer ojo, que en la Wikipedia ponía Alteraciones Mutables.

Claro, también es verdad que si hubiera seguido leyendo hasta el final, hubiera visto abajo en chiquitito donde ponía “acuda a su médico para recibir una información veraz” Y ¿me lo dice ahora? cuando las ojeras me llegan ya a la altura de la rodilla.

Vale, ya le estamos dando la pastillita dichosa y ¿Ahora? ¿Ayudarle?

Quiero dar gracias a Dios, a Ala o a quién desde ahí arriba hizo aparecer en nuestras vidas al psicólogo. ¿Qué es un psicólogo? En el diccionario de una madre es un Sr. o Sra. que puede entender a mi hijo, que le escucha, que le ayuda a conocerse y a no sentirse culpable. Y que me escucha a mi, que sabe que en casa se toman medidas, que es capaz de decirme “Tú no has fallado” “Él no tiene la culpa de su trastorno y tu tampoco”.

Y ¿saben? Yo no conocía a mi hijo.

Resulta que a él si le importan las cosas. No es verdad que pase de todo; no le importa suspender, no le importa que no le inviten a un cumpleaños, no le importa que le castiguen…

! Mentira!

Es verdad que no le duele el castigo de hoy (ya está acostumbrado), le duele que mañana otra vez va a intentar estarse quieto o no olvidarse del libro de mate, pero por mucho que lo intente no lo va a conseguir. Y encima piensa que a mí me va a defraudar por no conseguirlo.

A mí, a su madre… que mi hijo se moverá pero ¿a ver si encontráis un niño que sentado mueva la pierna con tanto ritmo como mi hijo?

Decidme si no, que niño es capaz de estar diecisiete minutos poniéndose una zapatilla, mirando embobado a la pared mientras su madre va corriendo de un lado a otro de la habitación como si la hubiera dado algo ¿todavía así? ¡Llegamos tarde!

¿Tiene gracia o no tiene gracia mi hijo? Pero si de la nariz de mi niño no salen mocos, salen flores.

Y ¿Qué deciros de los cumpleaños? Ahora que somos tan sofisticados, que damos “tarjetas de invitación” ¡que parece el juego de la margarita! Tú si, tu no, tu si, tu no…Y claro no sé que regla de tres se sigue en este juego que al nuestro siempre le toca el tú no, además por si fuera poco con aclaración añadida, y ese angelical niño con esa inocencia que lo caracteriza le dice: “es que mi mama no me deja invitarte porque dice que tú te portas muy mal”

¿Qué tú te portas mal? Bah, esa Sra. que es una aburrida y no le gustan las emociones. Pues nada hijo, que a este niño y a su encantadora mama les den morcilla, verás qué bien nos lo pasamos nosotros…Ya está, ya me toca buscar plan alternativo para que el niño no se sienta tan mal...Con la de plancha que tenía yo hoy.

Seguramente esa Sra. como tantas otras piensa que mi hijo es un maleducado, que no le han dado dos tortas a tiempo, que es un vago ¡qué ignorante! Es verdad que a mi hijo no le interesa un libro de mate, pero tampoco la revista de los juguetes, si ni siquiera se acuerda del premio que le había prometido por ponerse el pijama en veinticuatro minutos. Pero todas, todas las noches se acuerda de darme un abrazo de buenas noches. Es capaz de volver a casa desde el parque porque se ha ido sin darme un beso y esto nunca podrá ser comparable con ningún juguete, con ninguna cuenta ni con ningún dictado.

Ahora quiero hablaros de un gran edificio donde mi hijo pasa ocho horas al día, 40 horas a la semana que quitando vacaciones nos da una media de 2800 horas al año. ¿A que saben de que hablo?

El Colegio, ¡que momentos! ¿Eh?…algunos memorables, para el recuerdo vamos.

¿El mes de Septiembre? Yo votaría por quitar este mes del calendario, que desde el 28 de agosto que recibes la dichosa carta para la reunión de septiembre tienes pesadillas por las noches: 8 de Septiembre; 18h Reunión de Padres.

Y claro está el 8 de Septiembre llega, ¿Y cómo lo vivís? Según entras por la puerta te tiemblan las piernas, te sudan las manos y encima tienes que sentarte en primera fila que se te vea, sin hablar, a ver si encima la madre del niño conflictivo no pone interés…nada nada, tú ahí bien sentadita en la primera fila.

¿Habéis pensado alguna vez en aquello que nos contaban de pequeños del Juicio Final?

Imaginaros la escena, el aula “el Purgatorio” a la derecha de Dios (llamase Dios a la directora o a la persona encargada de presentar al profesorado) Pues eso, a la derecha…El cielo.

jornada-022El cielo es ese profesor o profesora agradable, que disfruta de su trabajo, que te facilita el día a día, que entiende a tu hijo y es capaz de hacerte un comentario sobre su comportamiento discretamente, a ti sola, en un ladito y no voceando desde la puerta del fondo “hoy fatal” creo que voy a ponerle un tablón de anuncios y que me ponga todos los días el parte, así se sigue enterando todo el mundo, pero por lo menos cuidamos su garganta, que lo que me faltaba es que coja una baja y a ver quién la sustituye, que pasar dos juicios finales en un año es mucho para mis nervios y la valeriana me la han subido de precio.

Bueno estábamos con la derecha, donde mi hijo va a tener un año tranquilo, va a estar contento…es decir, un año con un maestro profesional.

Y a la izquierda de Dios “El Infierno”.

El infierno es ese sr. Sra. que por la mañana desayuna café, galletas y mucha mala leche.

Es aquel que piensa que solo por acudir a su puesto de trabajo ya merece el sueldo sin tener en cuenta los resultados. Yo siempre he pensado que estos iban para restauradores de arte pero no le dio la nota, sino pensarlo, lo que más les gusta son los niños estatuas..sí, sí esos que no hablan, no se mueven y lo peor de todo…los que no opinan.

Y creo que es más que evidente que nuestro hijo justo, justo ese perfil no lo tiene.

No me malinterpretéis, no quiero decir con esto que pido un maestro con tres carreras y ocho idiomas…Yo no pido su currículum, pido su humanidad y su profesionalidad, porque durante un año tiene todo el poder para acabar con las ganas, la ilusión y el esfuerzo de mi hijo o puede llenarle de confianza y obtener resultados.

Pero hay esperanza, el maestro profesional existe, no son marcianos, algún año tenemos suerte y coincidimos con ellos. Yo lo he conocido, por eso quiero pediros un segundo para poder decir:

Gracias Blanca, Gracias Feli.

Y así de sencillitos son los días de las mamas de un TDAH

Que mal educada, les he empezado hablar sin decirle mi nombre; Mi nombre es Sole, es María, es Mª Carmen, es Feli, es Nuria, es Isa, es Rocio, es Yolanda, es Belén, es Mónica, es Mª José…cualquiera.

¿Y saben? Nosotras sí ponemos normas. Sabemos distinguir entre educar a nuestros hijos o ayudarles.

Nuestras normas son que con el balón no se juega en casa, que no se salta en el sillón, lo diga 15 o 20 veces, le dé una colleja, o le castigue en su habitación.

Pero nuestras normas también son que cuando estamos comiendo se puede levantar al baño, y puede mover el pie, incluso interrumpirme hasta tres veces cada vez que comienzo una conversación.

Porque éste es su hogar, donde cada uno nos hemos aceptado tal y como somos.

Su casa, donde todas las mañanas su madre desayuna con cada galleta 200gr de paciencia y al niño la leche, los cereales, la pastilla y mucha autoestima que guarda en la mochila, entre el libro de mate y el de cono subrayada en amarillo fosforito para que siempre la vea y si alguna vez se le queda olvidada en el colegio, no pasa nada, mama siempre tiene en casa.

Y estoy segura que lo va a conseguir, que él puede comerse el mundo. ¿Qué es muy grande? Pues lo partimos en trocitos, lo importante es que te lo comes, da igual en trozos grandes o pequeños, da igual en dos minutos o en cinco años, al final te lo has comido y ese era el propósito. Además mi madre que es muy sabia siempre me ha dicho que hay que masticar muy despacito para hacer mejor la digestión.

Solo quiero deciros que sabéis tan bien como yo que esto no es fácil, que ha cambiado nuestra vida. Hemos cambiado el aerobic por el neurólogo, la peluquería por el psicólogo, hacemos talleres, hacemos terapias, hacemos deberes como si fueran los nuestros… pero os pregunto ¿cambiaríamos algo de esto por un beso o una sonrisa de Raúl, de David, de Andrea, de Jose Carlos, de Álvaro, de Sergio, de Ignacio, de Patricia…de tu hijo?

Ahora sabemos por lo que hay que luchar, lo que merece la pena. Y solo deciros que con todo lo que lloramos, nos frustramos, nos desesperamos…Estoy segura que vosotras como yo no hay una sola mañana que no os levantéis dando gracias a Dios por el maravillosos hijo que tenéis,

Muchas Gracias.

 

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